La localización es solo la mitad del problema cuando una persona con demencia se pierde. Descubre qué capa de protección le falta a tu familiar y cómo cubrirla.
Aitor Santos Moya publicaba ayer en ABC, la noticia de un anciano que se desorientó el fin de semana y gracias a su Airtag apareció. En España sólo el 20% de los hogares tiene un Iphone. El otro 80% tiene sistemas Android. En Calmtag estamos preparados para dar soluciones para ambos sistemas.
ABC publicaba una historia que me detuvo en seco: un anciano japonés llevaba horas desaparecido en Madrid. Su familia, desesperada, había colocado un AirTag entre sus pertenencias. Gracias a eso, lograron localizarle a tiempo.
Final feliz. Y un ejemplo perfecto de cómo la tecnología puede cambiar el desenlace de una emergencia.
Pero cuando lo leí, pensé en lo que la noticia necesitaba contexto calmtag. En el momento previo a que la familia llegara, ese anciano no tenía que haber llegado sin ser identificado hasta el lugar del encuentro. En las personas que se cruzaron con ese señor por la calle sin saber quién era, qué le pasaba, o a quién llamar. Eso es lo que me obsesiona desde que fundé CALMTAG.
El AirTag, los relojes, etc…hacen algo extraordinario. Pero solo resuelven la mitad del problema.
El AirTag es un dispositivo de localización bluetooth idéntico al que tenemos en CALMTAG. Cuando alguien lo lleva encima, su familia puede rastrear su posición en tiempo real desde el móvil. Es una herramienta poderosa, bien diseñada, y que en el caso del anciano japonés literalmente marcó la diferencia entre encontrarle o no. Pero tiene un punto ciego importante: funciona desde el lado de la familia.
¿Qué ocurre en el lado de quien encuentra a la persona? Imagina que eres tú quien se cruza con ese señor. Está desorientado, nervioso, no sabe dónde está. No habla español, o simplemente no puede comunicarse con claridad. Tú quieres ayudarle. Pero no sabes cómo se llama. No sabes si tiene Alzheimer o si acaba de sufrir un mareo. No tienes ningún número al que llamar.
La familia le está localizando con el AirTag. Pero tú, que estás justo ahí, delante de él, no tienes información para ayudarle en ese momento. Esa es la brecha que existe. Y esa es exactamente la brecha que CALMTAG cubre.
La capa que falta: identificación en el momento del encuentro y localización en tiempo real con un apoyo importantísimo en forrmación de protocolos, comportamientos, tecnología..
En CALMTAG trabajamos con un principio simple: cuando alguien encuentra a una persona vulnerable, necesita información inmediata. No en dos minutos. En segundos.Eso sumado a la geolocalización construye una solución completa, integral, que permite una ayuda inmediata y efectiva
Por eso desarrollamos dispositivos de identificación — pulseras, llaveros y chapas — que funcionan con tecnología NFC y QR. Cualquier persona que encuentre a tu familiar, escanea el dispositivo con su móvil (sin necesidad de descargar ninguna app, sin crear ninguna cuenta) y accede en segundos a su nombre, su condición, y el contacto de emergencia de su familia. No necesita saber usarlo. Solo llevarlo.No requiere batería. No se puede apagar ni olvidar en casa. Es discreto, lavable, y puede ir en la ropa o en un complemento cotidiano.
- ¿Son competidores el AirTag y CALMTAG? En absoluto.
Cuando me preguntan esto, siempre respondo lo mismo: uno busca desde la familia, el otro informa al que encuentra. Son dos momentos distintos de la misma emergencia, y los dos importan.
La protección completa de una persona con demencia tiene, al menos, dos capas:
La primera es la localización — saber dónde está. Ahí el AirTag (y otros dispositivos GPS o de rastreo) hacen un trabajo magnífico.
La segunda es la identificación — que quien la encuentre sepa quién es y cómo ayudarla. Eso es lo que hacemos nosotros.
Las familias más preparadas usan ambas cosas. Y tiene todo el sentido. Más allá del dispositivo: servicios y formación. CALMTAG no es solo un producto. Es también un servicio de acompañamiento a familias y a instituciones.
Trabajamos con asociaciones de Alzheimer, centros de día y colegios de integración para que sus equipos sepan exactamente cómo actuar cuando una persona usuaria se pierde o tiene una emergencia fuera de sus instalaciones. Eso incluye formación para profesionales sobre protocolos de identificación, comunicación de emergencia y manejo de la situación hasta que llegue la familia.
Porque la tecnología ayuda, pero el criterio humano es insustituible. Y muchas veces los equipos de cuidado profesional no tienen un protocolo claro para estas situaciones.
Si trabajas en una residencia, asociación o centro de día y quieres que hablemos de cómo podemos colaborar, escríbeme directamente.
Lo que una noticia en @ABC nos recuerda a todos. Cada vez que aparece una historia como la del anciano japonés, pienso lo mismo: menos mal que esa familia tenía un AirTag. Y a la vez: ¿y si la persona que le encontró hubiera podido hacer algo más que esperar?
La seguridad de las personas vulnerables no depende de una sola tecnología ni de una sola decisión. Es un ecosistema. Y cuantas más capas tenga ese ecosistema, más protegidas están las personas que queremos.
CALMTAG es una de esas capas. Una de las más sencillas, más accesibles, y más humanas.
Si tienes a alguien a tu cargo que podría perderse o no saber pedir ayuda en una emergencia, me encantaría contarte más. Escríbeme o visita calmtag.es.
Porque la tranquilidad no se improvisa. Se prepara.
— Carlota Pérez, fundadora de CALMTAG





